martes, 17 de noviembre de 2009

Destino

Prologo: La llegada

Era una oscura y fría noche a principios de agosto, había tormenta, la luna estaba llena y roja, la lluvia caía torrencial en la ventana, la luz en la calle se había ido y solo podía ver el reflejo atreves de los rayos que caían, papá había salido de casa hace unos días por su trabajo, era algo muy arriesgado, por eso yo lo admiraba, pero aun no tenía muy claro lo que era, dijo que en algún futuro me lo contaría, mamá había ido a cocina a prepararme chocolate caliente, ya que el frio de a fuera se estaba colando a la casa.

Permanecí sentada en el sofá mirando por la ventana tapada con una manta y abrazada a mi peluche, los rayos me daban mucho miedo.

De la nada vi una silueta acercarse por la acera, cuando mire de nuevo ya no había nadie, pero sentí abrirse la puerta de casa, me baje del sillón y corrí hacia la puerta para ver de qué se trataba, allí parado estaba papá, pero no estaba solo, venia con un chico de mi misma edad, algo desgarbado y cubierto con la chaqueta de mi padre, mamá salió de la cocina y profirió un grito ahogado, ellos entraron de inmediato, papá me abrazo fuerte y luego le dio un beso a mama, el chico de mirada celeste y cabellos blanco invierno con corte desordenado no nos miraba, tenía su vista fija en el suelo.

-el es Darien Montiel, sus padres acaban de morir en un accidente así que desde hoy vivirá con nosotros.- mamá cuestiono a papa con la mirada y el solo respondió dirigiéndose a mi.- Keylha acompaña a Darien a darse un baño y luego llévalo al cuarto de invitados, desde hoy será su habitación, mañana la decoraremos a su gusto.- obedecí sin más, tome el brazo de Darien que seguía sin decir nada, caminamos en silencio hasta el baño en la segunda planta de la casa, prepare un baño de tina con agua caliente.

Darien se quedo donde lo deje en el umbral de la puerta sin decir nada, cuando me gire a ver seguía con la mirada perdida, lo tome del brazo invitándolo a entrar.

-vamos el baño no te comerá, además el agua esta deliciosa.- solo me miro y pude ver en sus ojos un gran dolor cruzar en ellos, solo asintió.- está bien , entonces te espero afuera para acompañarte a tu cuarto.- me dirigí hacia la puerta, pero antes de salir voltee sin saber porque, me sorprendí mucho al ver su torso cubierto de sangre, me miro con horror y no dijo nada, me acerque silenciosamente tome la toalla que había dejado, moje una de sus puntas y comencé a limpiar su sangre rezando por qué no tuviese ninguna herida

-tranquilo, al parecer no estás herido, solo era sangre pegada, no hay problema, no le diré a nadie si no quieres.- le dije al terminar de limpiarlo, no me respondió nada así que me dirigí nuevamente a la salida.- no olvides estaré esperando aquí afuera para acompañarte a tu cuarto, además la cena debe estar casi lista.-y cerré la puerta tras de mí.

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